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El proyecto Circonciencia nace de una necesidad que sentimos como personas y como integrantes de la sociedad. Como personas, sentimos la necesidad de un proyecto

vital que nos apasione, que saque lo mejor de nosotras mismas y que integre

algunas de las múltiples facetas que conforman todo ser humano. 

En nuestro caso, aquellas a las que más tiempo y esfuerzo 

hemos dedicado en los últimos años:

el circo y la ciencia. 

 

Proyecto

   Como integrantes de una sociedad, receptores de un cuidado y atención social en forma de recursos educativos y formativos, nos vemos en la necesidad de aportar de vuelta aquello que la sociedad ha invertido en nosotros. Y ese aporte es el que queremos dar, en parte, con este proyecto, promoviendo la cultura científica en un país  en el que se sigue pensando que el pH es "aquello que se le echa a las cremas para que sean buenas".

 

   En este país, la cultura científica y, la cultura en general ( abanderada con el 21% de iva en todo producto cultural), es la hermana pobre de todas las necesidades vitales. Y la cultura no es una necesidad accesoria, es una necesidad fundamental: es la que moldea el pensamiento, la capacidad crítica, el modo en el que queremos que una sociedad evolucione y cambie.


Como educadores y divulgadores,

los hermanos Venafrente huimos de la ”infantilización” del mundo del niño. 

En nuestro espectáculo, hablamos de ciencia. 

Los conceptos científicos no siempre son sencillos, y podríamos decir, 

que no queremos sacrificar 

la forma en la que nos expresamos

como artistas en pro de la transmisión de contenidos cognitivos, por muy apasionantes 

que en lo personal nos resulten éstos.

 

El objetivo de este espectáculo

no es que los niños aprendan al dedillo

los conceptos científicos expuestos,

es proporcionar un acercamiento a la ciencia

de forma muy atractiva.

Es sembrar semillas de curiosidad

y conocimiento que otros profesores, educadores y maestros 

se encargarán de hacer brotar en los niños.

Un guiño a los profesionales

que cuidarán el árbol de conocimiento de las nuevas generaciones, así como a todos los asistentes, hayan o no cultivado el árbol de la ciencia: ¡nunca es tarde para ser curiosos!

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